Con el objeto de aumentar el compromiso y la productividad de nuestro equipo de trabajo, en ocasiones preferimos impactar al mayor número de colaboradores posible, aprovechando eventos corporativos o simplemente tratando un tema de interés general

en grupos más numerosos y con una inversión menor de tiempo y dinero. Es aquí cuando se recomienda usar la Conferencia como método de aprendizaje, buscando un impacto trascendental hacia los colaboradores ayudándolos en su desarrollo y preparándolos para afrontar exitosamente los retos del futuro, mejorando su productividad e impactando los resultados esperados de la empresa.

 

Pero hoy en día, con el fácil acceso a una gran cantidad de información, debemos cuestionarnos el tipo de conferencia que queremos dar, ya que esta modalidad intrínsecamente implica una transmisión frontal del orador hacia su audiencia y si bien este es un excelente modelo para dar cátedra, en las organizaciones debemos buscar más que informar a la gente, formar  en ellos las actitudes y conductas que deseamos ver en nuestros colaboradores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desde mi experiencia, hoy las conferencias dentro de las organizaciones tienen que tener un proceso interactivo, donde a través de preguntas y ejercicios puedan llevar al individuo a un nivel de introspección que le permita analizar qué hacer y cómo aplicar las ideas expuestas. Esto sin duda representa un reto para el presentador quien tendrá la difícil tarea de exponer frente a un auditorio numeroso en forma tal que logre el involucramiento e interés de cada persona de su audiencia para generar con ello, un interés genuino que les permita salir con ideas claras y simples, de cómo o qué pueden hacer de diferente en sus vidas, para aplicar de alguna forma alguna de las ideas expuestas.

 

De informar a formar es un concepto diferente para abordar el tema de productividad en nuestra gente.

 

Personas, inversión de capital para su formación y desarrollo y tiempo, son parte esenciales del éxito de cualquier empresa y si esa es la nuestra, mucho mejor.

 

Si al salir de una conferencia los comentarios son:

 

  • “Que interesante ¿pero qué tiene que ver con mi realidad”? o
  • “Que buen orador, pero no puedo ordenar todas las ideas que escuche” o
  • “¿Y ahora qué hago con lo que me dijo?”, por poner algunos ejemplos; es claro que no se cumplió con el objetivo de formar y aunque haya sido una “buena conferencia” no podemos esperar cambios en las conductas o la percepción en la gente de lo útil que ha sido la experiencia.

Productividad a través de la gente

 

  •  Todos los derechos reservados Dennise Jusidman

 

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